"Podremos seguir leyendo libros, durante el día, o por la noche con una vela, cuando toda la herencia audiovisual haya desaparecido".
Jean-Claude Carrière
La eterna pelea entre lo analógico y lo digital, como si no se pudieran conjuntar, siempre se piensa en que una de ellas superará a la otra, la vencerá y la desaparecerá.
En el entorno editorial no es diferente, la era digital ha alcanzado a este ámbito y ha hecho que se piense sobre la verdadera labor del editor, quien se ha tenido que cuadrar a las nuevas reglas que se le dictan si quiere seguir activo en el mercado.
¿Pero a qué parte nos referimos específicamente? A que el soporte digital es lo nuevo; leer en aparatos electrónicos más que tener un libro en las manos.
¿Dónde queda entonces todo el trabajo editorial del que hemos estado hablando? Se pensaría que ese trabajo queda relegado debido a que ya no nos debemos preocupar por el tipo de hojas, tamaño del libro, número de páginas, diseño de portadas y todo ese proceso; sin embargo, no se sustituye sino que hay rasgos que se siguen utilizando.
Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil plantean que las nuevas tecnologías permitirán que cualquier persona se vuelva un generador de libros y que se abaratarían los costos de los mismos permitiendo que un mayor número de personas tenga acceso a la lectura.
Esto último no es tan cierto debido a la brecha digital que existe en la mayor parte del mundo; se están dando los primeros pasos para el cambio digital, sin embargo, aún quedan muchos asuntos educativos por resolver antes de pensar que los libros electrónicos van a sustituir a los materiales.
Si bien existen beneficios en la edición digital debido a la reducción de costos y tiempos, cabe señalar lo que dicen Umberto Eco y Jean-Claude Carrière: la tecnología avanza tan rápido que los lectores de soportes digitales van cambiando y nos obligan a renovar nuestras bibliotecas cada vez que un nuevo Gadget aparece so riego de perder toda la información.
Esta claro que la digitalización de las empresas editoriales va caminando de manera rápida, sin embargo, también es cierto que aún pasarán algunos (o muchos) años antes de que hablemos de una completa digitalización; aún así, el libro de papel jamás desaparecerá.
Jiménez Javier Francisco y Gil Manuel. Manual de edición. Capítulo VII. La edición en el entorno digital. Página 110-126.
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