sábado, 26 de febrero de 2011

Materia prima y producto final

"Cuando necesito leer un libro, lo escribo".
Benjamin Disraeli, estadista inglés.
El editor trabaja con materia prima no sólo física sino también intelectual. El manuscrito se vuelve el eje de la producción pues sin ideas, sin escrito, ¿qué se edita? Es trabajo del editor y su grupo seleccionar los manuscritos que van a publicar.

¿Cómo se eligen los trabajos para publicar? Sólo el editor y su grupo lo saben; no ha de ser fácil seleccionar los trabajos pues se deben tener criterios amplios en los que el editor se base para ser capaz de tomar la decisión.

El perfil de la casa editora también tiene mucho que ver cuando se hace la selección de manuscritos pues hay editoriales especializadas en ciertos temas y en ciertos autores que alimentan a la casa editora con su material.

Una vez que se tiene clara la temática es labor del editor seleccionar los textos; el editor, entonces, debe tener un amplio conocimiento y una cultura general extensa para poder comprender qué es publicable en su editorial y qué no lo es; sin embargo, alguien que funge como ayuda es el consultor editorial que hace de colaborador en tema especializado e incluso como filtro de manuscritos.

Una vez hecha la selección, se proceden con los pasos de los que ya hemos hablado: diseño, costos, decisiones técnicas sobre papel, tamaño, tipografía, y un largo etcétera que hará posible tener en las manos el producto final.



Fuente:

Datus C. Smith: “4. Desarrollo editorial: de la idea al libro”, en: Guía para la publicación de libros. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México, Guadalajara, 1991.

sábado, 19 de febrero de 2011

El dinero no es la vida, es tan solo vanidad

"Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último".
Menandro de Atenas

El cómo se fijan las tarifas de un libro es un aspecto en el que no pensamos muy frecuentemente a menos que sea para quejarnos de lo caros que son los libros. Jamás pasa por nuestra mente que la falta de consumo editorial en nuestro país puede ser una de las causas.

En una empresa editorial quién corre el riesgo de inversión es el editor; de una buena toma de decisiones y de una habilidad para el manejo de cifras dependerá que, al final del camino, la casa editorial reciba más dinero del que invirtió pues, al fin y al cabo, son una empresa.

El factor de número de ejemplares resulta de vital importancia para el establecimiento de los precios pues, a mayor tiraje, menos costo y mayor ganancia.

Sin embargo, existen otros factores que encarecen o ponen en riesgo la inversión editorial; uno de ellos es  la falta de tecnología que disminuya los costos de producción, como ocurre en los países menos desarrollados, sin embargo, el autor menciona que este problema se soluciona por el costo de mano de obra barata de esos países.

Las decisiones que el editor debe tomar para economizar nunca deben representar un riesgo para el número de ventas; así, el editor no puede bajar la calidad del papel sin tomar en cuenta que eso representaría menores ventas; no puede ofrecer más descuentos a los vendedores por riesgo a disminuir precios y no recuperar la inversión.

Entonces, el editor debe ser ese bienaventurado que menciona Menandro de Atenas para poder controlar la inversión, costos y producción a fin de poder recuperar dinero y, lo más importante, ganar más que lo de la inversión inicial.

No es lo mismo vender libros en África que en Europa y las empresas editoriales deben entender el riesgo que conlleva el rezago cultural al establecerse en países no desarrollados, pues en esos lugares resulta más útil el dinero para comer que para comprar libros.





Fuente:

Datus C. Smith: “3. Aspectos financieros”, en: Guía para la publicación de libros, México, Universidad de Guadalajara, Asociación de editoriales de instituciones de educación superior de México, 1991.

domingo, 13 de febrero de 2011

Hasta que lo ves terminado


"Un libro que no soporta dos lecturas, no merece ninguna".
José Luis Martín Descalzo


¿Qué hace que un libro merezca esas dos lecturas? Realmente nunca reflexionamos sobre el trabajo que implica la elaboración de esos libros que tomamos en nuestras manos y cambiamos sus páginas hasta el final.

Datus C. Smith, Jr nos acerca al backstage de los libros; nos expone todo el trabajo y las personas que se involucran en cada una de las acciones requeridas para obtener un producto final: un libro publicado.

El trabajo que conlleva la edición de libro es como una máquina en la que cada componente debe realizar correctamente su trabajo para garantizar el funcionamiento de las otras partes.

Más allá de los beneficios sociales, educativos y económicos que la publicación de libros puede traer a un país, es importante comprender el sistema en el que se desarrolla esta actividad.

Sin embargo, Smith plantea que para que una empresa editorial pueda funcionar en un país es necesario, antes que pensar en exportación, satisfacer las necesidades de la región en la que se pretende establecer la empresa, conocer qué les hace falta.

Una vez entendido esto se puede pensar en gran escala pero, como lo señala Smith, no importa si la distribución será en un pequeño país o por todo el mundo, los pasos a seguir para publicar libros son los mismos.

Cuatro son los personajes principales de quienes dependerá el éxito o fracaso de una empresa editorial: el autor, el impresor, el vendedor y el editor, quien se involucra directamente con los otros tres.

Smith resalta la importancia del editor pues es quien llevará la coordinación de todas las actividades precedentes a la publicación del libro; es él quien tratará con el autor, el impresor y el vendedor.

Del autor se toman las ideas, el escrito y, la mayoría de las veces, su flexibilidad para hacer cambios a la obra marcados por el editor. Smith menciona que al autor a veces se le pide que se coordine con el impresor para verificar la pulcritud de la edición.

El impresor se encarga del diseño del libro, cuántas páginas, de qué tamaño, en qué papel, la portada y todos los aspectos “físicos” previos a la publicación; es, sin duda, una pieza importante del proceso.

El vendedor es quien recibirá el producto terminado una vez que los otros tres han quedado plenamente satisfechos con el trabajo; el editor se encargará de contactar vendedores y fijar precios con ellos para que, al final, el público pueda disfrutar de la obra.

Ciertamente el editor está involucrado con los otros tres personajes y es quien lleva la coordinación de cada proceso; sin embargo, su trabajo es tan importante como el de los otros involucrados.

Con una buena coordinación de los cuatro individuos, será posible que un libro valga más de dos lecturas y, así, el trabajo de cada persona involucrada en el proceso habrá valido la pena.



Datus C. Smith Jr, Guía para la publicación de libros, México, Universidad de Guadalajara, Asociación de editoriales de instituciones de educación superior de México, 1991. 

sábado, 12 de febrero de 2011

Analfabetismo analógico y digital





“… determinados patrones de anomia, de conducta antisocial y anárquica, tienen que ver con la incapacidad de verbalización de individuos gramaticalmente poco hábiles para ‘enchufarse’ a una sociedad cuyos códigos de comunicación y valores son demasiado sofisticados”.
George Steiner

El hombre gracias al habla y al lenguaje que le permitió no sólo reconocerse a sí mismo sino hacer un reconocimiento del entorno y, sobre todo, reconocer a otros humanos. El lenguaje se encuentra siempre en constante cambio, desde su implementación se funde con la sociedad que lo creó y evoluciona junto con ella. Es así que, al surgir la necesidad de pasar la tradición oral, se implementa la escritura, muy criticada por Platón al decir que se relegaba la memoria.
Hoy en día la sociedad ha cambiado nuevamente y se ha implementado un nuevo lenguaje: el lenguaje digital que permite un mayor intercambio informativo y, de cierto modo, una ventaja sobre el tiempo y el espacio que se cubren pues podemos hablar de un alcance mundial y no sólo de un flujo informativo local.
Si bien son muchas las ventajas que Daniel Cassany menciona en De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición, no creo que el texto tome en cuenta a otro tipo de sociedades que no sean las que se incluyen en los países que tienen un desarrollo tecnológico avanzado.
Es cierto, el cambio de lo analógico a lo digital es innegable y nosotros lo podemos ver en la cotidianeidad de nuestras vidas; sin embargo, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el cambio es el analfabetismo analógico que no se ha podido combatir.
Cassany presenta tres tipos de alfabetización: la tradicional (hablar y escribir), la funcional (saber leer y escribir de modo eficaz) y la digital que se refiere a saber usar las herramientas digitales para poder escribir.
No se puede acceder a la digital sin tener las primeras dos bien aprehendidas y es ahí en donde radica mi crítica pues Cassany parece no tener en cuenta  a las sociedades atrasadas que, ahora, no sólo sufren de un rezago educativo “tradicional” sino un rezago digital y que realmente no se puede combatir el primero con el segundo por esa estructura de alfabetización que maneja.
El cambio digital está cada día más cerca de nosotros, es una modificación al lenguaje que afecta todos los aspectos de la sociedad en la que se sumerge. Si antes los gobiernos totalitarios ocuparon la opresión del lenguaje mediante la supresión de escritos y datos con el fin de controlar mente y alma, hoy en día esos gobiernos oprimen al lenguaje en las plataformas digitales.

Ahí están China, Cuba y Egipto como ejemplos; en los dos primeros el uso de internet está limitado y en Egipto lo primero que se hizo fue cortar la comunicación satelital e internet por la falta de control que tienen los gobiernos sobre el flujo informativo que ahí tiene lugar.
Entonces, no cabe duda que el cambio viene y representa grandes ventajas para las sociedades; sin embargo no podemos y no debemos olvidar a aquellos que aún se encuentran en un analfabetismo analógico y, por lo tanto, digital.



Daniel Cassany, “De lo analógico a lo digital, el futuro de la enseñanza de la composición”, en Lectura y Vida, Revista Latinoamericana de Lectura, Año 21, Junio 2000.

jueves, 3 de febrero de 2011

Leer en Latinoamérica


Todos los libros del mundo
no te dan felicidad
pero te conducen en secreto
hacia ti mismo.
Allí encuentras todo lo que necesitas,
el sol, las estrellas y la luna
pues la luz que tú buscas
habita en ti mismo.
La sabiduría que buscaste
en las librerías
reluce en cada página…
Y ahora es tuya.

Herman Hesse


La educación en el mundo separa a aquellas personas que no saben leer ni escribir de aquellas que pueden hacerlo; sin embargo, ¿de qué nos sirve aprender a leer si al final lo relegamos a poder leer letreros y carteleras de cine?

        En el Elogio (innecesario) de los libros Carlos Monsiváis hace una especie de recuento sobre la situación política y educativa de Latinoamérica y cómo estos factores influyen en los pocos lectores que se encuentran en la región.
        Se ha hecho un gran esfuerzo porque la gente lea, así lo demuestran las numerosas campañas lanzadas para el fomento a la lectura; la más reciente incluye a personajes de televisión que invitan al público a leer pero que resulta difícil creer que ellos tengan un hábito de lectura; León Krauze comentó en su cuenta de twitter sobre esa campaña “#yoconfieso que dudo de la frecuencia lectora de varios de los promotores de la campaña "LEE" pro-lectura”.
        Ese es el gran problema de la lectura en Latinoamérica, no podemos esperar que alguien lea si siempre se le ha mostrado que no hacerlo no tiene consecuencias o incluso cuando los mismos gobernantes  y, peor aún, los profesores expresan su falta de gusto por este hábito.
        Pero aparte de la falta de fomento lector desde la niñez viene también la economía pues el costo de los libros hace que sean considerados un artículo de lujo para muchas familias y auqnue se mencionan en el texto las nuevas plataformas, en México no podemos decir que están al alcance de todos cuando aún hay comunidades en las que no hay electricidad.
        La falta de lectores en Latinoamérica no es solamente consecuencia del rezago educativo de la región aunque sí es uno de sus principales motivos;  un fomento al hábito de la lectura debe de partir de casa y nunca por obligación; hay que enseñar a los niños ese placer que sólo se encuentra al pasar cada una de las hojas de un libro.


Fuente:

MONSIVÁIS, Carlos. "Elogio (innecesario) de los libros. Lectura y Globalización.", ponencia presentada en el 6° Congreso Nacional de Lectura y tomada del blog de Sergio Ramírez, en http://www.sergioramirez.org.ni/index2.html., México 2004.